Antes de reservar, revisa tu historial médico, calzado, fuerza de piernas y tolerancia al calor o al frío. Un chequeo preventivo, ejercicios de equilibrio y una prueba con caminatas locales de distintas pendientes clarifican límites. Anota medicamentos, alergias y contactos. Conócete para elegir distancias, alturas y ritmos que se sientan posibles, placenteros y seguros.
Reserva noches puente entre regiones para permitir que el cuerpo se reajuste. Un traslado de dos horas por la mañana, una siesta breve, una merienda local y un paseo suave al atardecer crean continuidad sin agotamiento. Al tercer día, la curiosidad se enciende otra vez y aparecen ganas reales de explorar, aprender y conversar.





